Los Niños Perdidos, una mirada cruda de la realidad

La noche del viernes en el Británico de San Miguel se llevó a cabo una obra de teatro gratuita llamada Los Niños Perdidos con el mexicano Esteban Castellano y la dirección de Josefina Félix, esta obra fue la primera presentación de las cuatro que dará en Lima el actor invitado por el Centro Cultural Británico. Los Niños Perdidos, es una obra basada en el cuento de Francisco Hinostroza: A los pinches chamacos que nos narra el recuerdo de un joven abandonado en la calle que duerme en cajas y que siempre desea comer, hace cualquier cosa que por mas buena voluntad que tenga la gente lo recrimina diciéndole a él y todos los niños: Pinches chamacos, aquel joven estaba destrozado, corría de los carros, robaba a los fruteros e inhalaba terocal, prácticamente un vida destruida. En un momento él pensó y nos contó el por qué de su situación. Cuando ese joven era niños, recordaba, tenía dos amigos: Rodrigo y Mariana. Los tres eran inseparables y siempre buscaban aventuras fuera de sus padres, ellos tenían una colección de piedras que obtenían al escarbar la tierra, ellos escarbaban con la finalidad primordial de que encontraran un tesoro o siquiera buenas piedras para la colección pero un día encontraron huesos, un señor que pasaba dijo que eran de humano, llegó la policía hizo las investigaciones y dio que el responsable de aquel homicidio era la mamá de Mariana, los niños sin saber seguían escarbando en otros lugares de su vecindad para ver si encuentran mas huesos, de tan escarban no encontraron huesos, ni tesoros, ni piedras, sino...una pistola. Rodrigo se dio cuenta del hallazgo porque decía que su papá tenía otra igual y le dejaba usar algunas veces, vendieron esa pistola a la tienda de un viejo, el señor Miranda, y los niños seguían con sus aventuras, pero la recriminación de la gente de su vecindad y de sus padres hizo que los tres huyeran de la casa, se habían roba el dinero de sus padres, ya muy lejos de su vecindad compraban de todo y la gente lo rechaza y marginaba de la misma manera, con dinero o sin dinero. Ya estaban casados y se disponían a tomar un taxi de regreso a sus casas, el conductor no le creyó que tuviesen dinero y a altas horas de la noche pero igual los llevó unas cuadras y les robó su dinero, seguía recordando el joven haraposo, los tres encalle quisieron recuperar la pistola y fueron a la casa del viejo Miranda, él botaba de su casa, no quería saber nada con ellos, hacía que los niños quisieron buscarlo a la fuerza: Mariana le agarraba las piernas al viejo y yo el cabello mientras que Rodrigo buscaba la pistola, después de un tiempo y con los gritos del viejo, Rodrigo encuentra la pistola, y preguntas a sus dos amigos: ‘Le doy un plomazo’ y Rodrigo sin escuchar le mandó un balazo a la cabeza, se sorprendieron de la sangre que salía de su cabeza y se fueron. Seguían en la calle y a cualquier persona que les cruzara y nos les ayudaba Rodrigo se encargaba para mandarlo al cielo, como dijo que había oído Mariana de su madre, mataron a un señor con un balazo en el vientre por una tropezón con Mariana, quisieron irse en taxi pero el conductor no les iba a llevar sino pagaban y Rodrigo lo mató, pero se detuvo en él para robarle su cartera. Los niños corrían pensando que era un juego, y es que para Rodrigo era un juegos, si su papá lo había le enseñado. Fueron a la casa de una señora para ver si podían dormir en su casa pero con la negativa de la señora los niños la mataron, pero esta vez fue Mariana que quería intentarlo y ella la mató de dos balazos, luego escondieron el cuerpo en el ropero y se durmieron en la cama de la señora. El día siguiente salieron vieron el ropero y les sorprendió el olor y se fueron en la calle seguían amenazando cuando ya se cansaron de su ‘juego’ y con mucho miedo regresaron a sus casas: Mariana recibió muchísimos correazos, lo mismo Rodrigo y yo un par de golpes fuertísimos de papá y mamá respectivamente, seguía recordando el joven. Cuando uno de ellos empezaba a dormir escuchó un balazo, había pasado algo en la casa de Rodrigo, se escuchaba llanto, el niño salió por la ventana y vio correr a Rodrigo, escuchó que lo llamaban y él también corrió, mas atrás Mariana también corría para fugarse otra vez, de tanto correr se cansaron y estuvieron frente de una casa abandonada, ellos se quedaron allí. El día siguiente Mariana amaneció con calentura, Rodrigo y el otro niño se preocupaban, el otro niños le dijo a Rodrigo que valla a la farmacia por unas aspirinas y nunca regresó, Mariana se puso bien y lo buscaron hasta perderse, estaban abandonados y sin comer, sin casa en donde quedarse, Mariana y el otro niños durmieron las próximas en un basural lleno de ratas, para comer ellos se recurseaban en los semáforos y tenían sólo para comer, el tiempo pasaba y ellos quisieron regresar, cuando estaban cerca los vio la mamá del niño y les amenazó diciendo: No saben que les espera, enseñándoles una pistola.
Esta obra es muy real, la sociedad es otra, la mexicana, pero es tal vez la misma esencia: el rechazo, la marginación, etc. Fue una muy dinámica con un contacto directo con el publicó, es obvio que el lenguaje fue el mexicano, las lisuras, los adjetivos, etc., solo fue un personaje en obra que encarnaba a todo ese mundo, hay que reconocer el talento de este actor mexicano porque con toda naturalidad sacaba voces de niños de adultos y ancianos, su vestimenta fue una sola: de harapos y más harapos pero con una casaca roja mágica donde salían otras vestimentas. Hay que resaltar el sonido en esta obra debido a que este es el nos ubica en el lugar, nos sirve de contexto, ese parlante está prendido en todo momento y sigue las acciones de nuestros personajes. La obra se escenificó en un auditorio, no en un teatro, no existieron luces especiales y una escenografía. El actor utilizó en todo momento una silla para poder utilizarla de parad, de carro, etc. Para finalizar tengo que decir que una obra muy social, no del punto de la pistola y los niños, sino de la idiosincrasia de la gente, en mi opinión, vemos en esta una sociedad mexicana degradada donde casi y no existen los valores, pero el único valor que podríamos rescatar es la amistad y el compañerismo.